martes, 31 de octubre de 2017

La seducción de las matemáticas

El libro con el que he cerrado mi ciclo de lecturas veraniegas de este año ha sido 'La seducción de las matemáticas', del escritor y periodista alemán Christoph Drösser.
El autor analiza a lo largo de 17 capítulos otras tantas situaciones e historias reales o fruto de su imaginación, casi siempre a modo de conversación entre dos o más personajes, en las que inevitablemente se necesitan las matemáticas para responder o solucionar el problema que se plantea. En algunos casos es evidente que las matemáticas tarde o temprano tienen que entrar en escena, como por ejemplo a la hora de entender la trampa que se esconde en el sueldo medio de los trabajadores de una empresa, de comprobar que los resultados de unas elecciones pueden variar según cómo se delimiten las circunscripciones, o de decidir qué estrategia seguir al jugar a la ruleta de un casino. Sin embargo, hay veces que parece mentira que las matemáticas jueguen un papel tan importante, véase por ejemplo que el número e nos puede ayudar a decidir con qué novio o novia casarnos, que la trigonometría se puede utilizar para contemplar las piernas de una mujer desde un ángulo idóneo, o que en un juicio se recurrió al archiconocido teorema de Pitágoras para decidir si el acusado era inocente o culpable.
Ya he perdido la cuenta de cuántos libros de índole matemática he devorado hasta ahora, por lo menos serán unos treinta, y los he leído de casi todo tipo: novela, divulgación, acertijos, etc. 'La seducción de las matemáticas' habría que encuadrarlo en los de divulgación, que a su vez los hay de varios estilos, pero éste en concreto se sale un poco de la tónica general, lo cual es de agradecer, por la manera en la que presenta los conceptos matemáticos elegidos, aunque en este caso quizás sea más preciso hablar de problemas más que de conceptos, como hizo en su día Fernando Blasco en su genial 'El periodista matemático'. Como siempre ocurre, las comparaciones son inevitables, y bajo mi punto de vista el libro de Christoph Drösser sale perdiendo, en gran parte porque le da muchas vueltas a las primeras partes de cada capítulo, en las que contextualiza el problema de la vida cotidiana de turno, en ocasiones con diálogos insulsos y que aportan más bien poco. En cuanto a las segundas partes, en las que analiza matemáticamente las situaciones anteriormente expuestas, las explicaciones no siempre se adecúan al nivel de un lector medio que, por regla general, no se desenvuelve con soltura en esta materia; de hecho, a mí me ha costado entender algunas de ellas, pero hay otras que son inmejorables. En cualquier caso, el libro no está mal en líneas generales, aunque solamente se lo recomendaría a los apasionados de las matemáticas que no tengan tanta experiencia lectora como yo en este género.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Estamos Hablando De Ti

Rafalillo dijo...

Hola, Anónimo. ¿Quién eres? ¿Y por qué estáis hablando de mí? Espero que sea algo bueno ;)