domingo, 22 de abril de 2018

Crónica de un descenso anunciado

Ya es oficial desde la noche del pasado jueves: el Málaga desciende a Segunda División. Lo que ya estaba asumido desde hacía ya varias semanas, por no decir meses, se certificó matemáticamente con un gol del Levante en el último minuto, ya sin tiempo de reacción para poder empatar y alargar la agonía una jornada más, aunque mejor así, porque yo prefiero perder la categoría jugando fuera que en tu propio estadio, donde más duele.
Hace apenas cinco años, el Málaga C. F. era noticia por haber sido eliminado en los cuartos de final de la Champions League tras un nefasto arbitraje en Dortmund, y por entonces nadie pensaba que bajaríamos a Segunda en tan poco tiempo. De casi tocar la gloria con los dedos a volver a un infierno del que es muy difícil salir, por lo menos en lo que respecta retornar a Primera División, porque ya no me resultaría descabellado bajar a Segunda B como a punto estuvo de ocurrirnos la penúltima vez que jugamos en la categoría de plata, y eso ya sería la puntilla para un club de una ciudad de casi 600.000 habitantes, la sexta más poblada de España. Basta con echar un vistazo a la lista de equipos que juegan esta temporada en Segunda División, plagada de históricos como el Rayo Vallecano, el Osasuna, el Sporting, el Valladolid o el Zaragoza, para comprobar lo complicado que es regresar a Primera, y en algunos casos hasta mantenerse en Segunda, y si no que se lo digan al Mallorca, ahora en Segunda B y hasta hace no poco compitiendo en Europa, o al Racing de Santander, otro Segunda B que ha jugado 44 temporadas en Primera. Al mismo tiempo, resulta que en Primera encontramos cada vez más equipos de los considerados 'pequeños', con poca o casi nula experiencia en la categoría (Alavés, Leganés, Girona, Getafe, Eibar), y puede que la temporada que viene debute el Huesca. No cabe duda de que el fútbol español ha dado un giro de 180 grados en los últimos 15-20 años.
Nadie se imaginaba esto hace diez años, un período en el que hemos competido de forma consecutiva en Primera División, la racha más larga de la historia del club, la que nos ha regalado numerosos partidos para el recuerdo: una salvación agónica en la última jornada, victorias al Real Madrid y al Barcelona, el partido en el que conseguimos el cuarto puesto en la Liga y la consiguiente clasificación para participar por vez primera en la Champions League, exhibiciones ante campeones de Europa como el Milan y el Oporto, goles antológicos como alguna que otra falta directa de Cazorla o la chilena de Baptista, etc. En esta década hemos llegado a codearnos con los grandes, puntuando e incluso ganando en míticos estadios como el Santiago Bernabeu, San Siro, el Vicente Calderón o el Camp Nou; a contar en nuestra plantilla con jugadores que nunca habríamos imaginado (Van Nistelrooy, Toulalan, Joaquín, Demichelis, Santa Cruz, Saviola...) y a otros a los que hicimos grandes (Willy Caballero, Isco, Rondón, Monreal, Weligton, Camacho...); y hemos disfrutado de un señor de los banquillos, Manuel Pellegrini, que nos llevó a las cotas más altas que jamás hemos alcanzado.
Es de justicia reconocer que gran parte de culpa de casi todo este disfrute que quien sabe si volveremos a vivir es del jeque Abdullah bin Nasser Al Thani, que cogió las riendas del club en el verano de 2010 tras hacerse con la mayoría de las acciones. En su primera temporada, su inversión sirvió solamente para que el Málaga consiguiese la permanencia con cierta holgura, pero el fuerte desembolso del siguiente verano permitió al Málaga clasificarse para la Champions League por primera vez en su historia, y ojalá que no sea la última. A los pocos meses, llegó la injusta sanción de la UEFA, que prohibía al club participar en competiciones europeas en las siguientes cuatro temporadas, como así ocurrió esa misma temporada, en la que acabamos en sexta posición semanas después de ser masacrados por el nefasto arbitraje de Dortmund. Ya en el verano previo el jeque había dado a entender que no iba a invertir tanto en el club como hasta ahora, pero, tras este anuncio por parte del máximo organismo del fútbol europeo, esa decisión se hizo del todo realidad, iniciándose un declive deportivo e institucional que ha desembocado en este descenso.
Porque igual que hemos reconocido y agradecido al jeque que haya sido uno de los grandes artífices de que el Málaga haya competido en la Champions, también el jeque es el primer responsable de que hayamos bajado a Segunda División. Tenemos a un presidente que ni siquiera hace acto de presencia y que solamente se manifiesta a través de su cuenta de Twitter, que siempre nos viene con promesas demagógicas del tipo "Vamos a hacer un Málaga grande" o "Lo mejor está por llegar", y que se atreve a jugar a ser director deportivo recomendando e incluso fichando a jugadores desconocidos y de un nivel muy discutible por unas cantidades desorbitadas para lo que puede permitirse el club desde que él mismo decidió dejar de invertir. La afición ya está harta de este vacío institucional y de la forma en la que el jeque está dirigiendo al Málaga, y es por ello que lleva ya varios meses pidiendo su dimisión, que se vaya y que venda sus acciones a algún malaguista de verdad, de corazón blanquiazul, que sienta los colores, que disfrute con su equipo en las buenas y que le duela el escudo en las malas.
Los otros culpables de que la temporada que viene vayamos a jugar en Segunda son sin duda alguna los jugadores, que al fin y al cabo son los que juegan los partidos. Bien es cierto que el nivel de la plantilla es el que es, el que el propio jeque ha querido tener con jugadores fichados a dedo (Rolón, Cecchini...), sin ritmo competitivo (Lacen, Success, Bueno...) absolutamente desconocidos (Cenk Gönen, Ideye, Lestienne...) o que no han dado el nivel que mostraron en sus anteriores equipos (Adrián, Borja Bastón...). Si a todos ellos les unes a jugadores de la temporada pasada que no se parecen a lo que en su día fueron (Juanpi, Keko, Jony, Luis Hernández, Rosales...) y que el pasado verano tuvimos que vender a los que sostuvieron al equipo hace un año (Kameni, Camacho, Sandro, Fornals...), pues hay lo que hay. Con respecto a esto último también cabe preguntarse cómo es posible que el fútbol español siga presumiendo de tener la mejor liga del mundo cuando el Real Madrid y el Barcelona siguen llevándose buena parte de los derechos televisivos dejando unos míseros restos a los demás clubes, cuando ellos se gastan más millones en el fichaje de un único jugador que todo el presupuesto de prácticamente el resto de equipos de Primera División, o cuando un equipo de nivel medio-bajo de ligas como la inglesa o la alemana puede llevarse a los jugadores que despuntan en equipos similares de la liga española como el Málaga por una cantidad que no podemos igualar. Será la mejor liga por tener a Messi y a Cristiano Ronaldo, pero no por más razones.
En otro escalón de culpabilidad habría que situar al entrenador, o, mejor dicho, entrenadores, puesto que esta temporada se la van a repartir a partes iguales Míchel y José González. El primero de ellos fue el centro de todas las quejas de la afición tras perder los primeros partidos, y eso que meses antes nos había salvado de bajar con varias victorias consecutivas (una de ellas al Barcelona en La Rosaleda) y con un juego medianamente atractivo, pero la memoria en ocasiones es como la de los peces y olvida muy fácilmente. No estoy diciendo que no tuviese parte de culpa por acabar la primera vuelta con 11 puntos y dejando el equipo en el farolillo rojo, que la tendrá, y que conste que no le pité ni una sola vez a pesar de ser un entrenador que no es de mi gusto, algo que pensaba cuando se le fichó hace algo más de un año y sigo opinando ahora, pero claro, es más fácil echar a un entrenador que a toda una plantilla. Lo que sí hay que reconocerle es que tuvo la decencia de quejarse públicamente, de una forma más o menos directa, de la mala gestión del jeque. Su sucesor, José González, pues en nada ha mejorado la situación, e incluso puede que termine con peores números. Hay quien creía que podría sacarnos del hoyo porque ya consiguió algo similar con el Granada hace unos años, pero su escasa experiencia en la máxima categoría no invitaba a pensar en un milagro. Ni que decir tiene que dejará el banquillo una vez termine la temporada.
Por último, también habría que hablar de los árbitros, puesto que, si bien no han sido los principales responsables de que el Málaga haya descendido, sí que nos han perjudicado desde el primer partido de una forma notable con goles encajados en fuera de juego, algún que otro gol anulado, expulsiones muy rigurosas en contra y otras que se han ahorrado a favor, y decisiones que han marcado el devenir de muchos encuentros. Todo ello se ha traducido en una pérdida de 8-10 puntos que, de haberlos tenido en nuestro casillero en su debido tiempo, quizás habría permitido al equipo competir con algo más de ilusión y confianza con vistas a revertir la situación y pelear de una forma digna por la permanencia, y es que no es lo mismo saltar al terreno de juego con la salvación a doce puntos que a cuatro o cinco.
Los guarismos que deja la temporada del Málaga son para echarse a temblar. A falta de cuatro jornadas por disputarse, el equipo sigue colista, posición que ha ocupado buena parte de la temporada, con solamente 20 puntos (una de las puntuaciones más bajas de la historia), unos pírricos 22 goles a favor (se ha quedado sin marcar en 21 partidos), 5 míseras victorias y 24 derrotas (bastantes más de la mitad). Gran parte de éstas han sido por la mínima, en casa, ante equipos de la zona baja y con goles encajados en los últimos diez minutos, y para más desgracia algunos los marcaron ex-jugadores del equipo. Fueron decisivas las derrotas consecutivas ante el Betis en casa y ante el Alavés en Vitoria, cuando habíamos enlazado varios partidos ganando o empatando y parecía verse algo de luz al final del túnel, así como las que se cosecharon en Las Palmas, Bilbao, Leganés y Coruña, por cómo se fraguaron.
Ahora toca terminar la temporada de la manera más digna posible, a ser posible regalando a la afición alguna que otra victoria (como la de esta tarde ante la Real Sociedad) que levante levemente unos ánimos que están por los suelos, aunque valiente afición es la que aplaude y vitorea el gol de un rival por el simple hecho de ser malagueño y haber jugado en el Málaga cuando te estás jugando la permanencia, por muy difícil que estuviera ya por entonces, y es que es justo reconocer que tenemos lo que nos merecemos, miles de aficionados que son más del Real Madrid y del Barcelona que del equipo de su ciudad, todo lo contrario que en Sevilla, por mucho que haya gente que le duela la comparación. Me gustaría saber cuántos de ésos renovarán su abono para animar al Málaga en Segunda División, yo al menos seguro que sí tras ser socio 26 años, que seré de los pocos que han sido fieles de forma ininterrumpida desde que competíamos en Tercera División. En fin, ya veremos si el jeque sigue al frente del club o si alguien se atreve a comprarle las acciones con un proyecto ilusionante que nos devuelva a Primera División lo más pronto posible, que es donde merecemos estar. Todo sea por un escudo y unos colores que solo unos pocos fieles de verdad llevamos en el corazón.

jueves, 12 de abril de 2018

No es mío, pero es interesante (CXI)

Aquí tenemos una nueva entrega de 'No es mío, pero es interesante', una sección en la que os recomiendo las entradas de otros blogs y webs que más me han gustado en las últimas semanas. Como siempre, hay algunos blogs que consiguen colar más de un post, como son los casos de Microsiervos, Ya está el listo que todo lo sabe y Fogonazos, con doce, tres y dos aportaciones, respectivamente. Y lo que tampoco cambia es la variedad de contenidos, pues hay un poco de matemáticas, ciencia, astronomía, curiosidades, vídeos, etc.
Repasemos la lista de recomendaciones de esta entrega:
¿Os han gustado las recomendaciones de esta entrega? Espero que sí y que me lo hagas saber a través de un comentario ;)

jueves, 5 de abril de 2018

Completa, pero con inclemencias meteorológicas

Por segundo año consecutivo, y en tres de los últimos cuatro años, Málaga ha vuelto a vivir una Semana Santa plena de procesiones; eso sí, habría que puntualizar que el Domingo de Ramos la lluvia matutina provocó retrasos en toda la jornada, así como el cambio de itinerario de la Pollinica para no entorpecer el paso de otras cofradías. El agua también hizo acto de presencia, aunque de manera testimonial, cuando el Viernes Santo ya estaba a punto de terminar, lo que llevó a los cortejos que quedaban en la calle a acelerar un poco el paso para evitar males mayores. Por otra parte, la constante a lo largo de toda la semana ha sido sin duda alguna el frío que ha hecho por la noche y, sobre todo, el fuerte viento que ha soplado estos días, dejando apagadas las velas y las candelerías de los tronos en buena parte del recorrido procesional de muchas cofradías. En cualquier caso, salvando el impredecible comportamiento del tiempo, la Semana Santa de 2018 ha dejado un buen sabor de boca, con algún que otro estreno de relevancia y, como siempre, con multitud de momentos para el recuerdo.
El Domingo de Ramos empezó como se preveía el día anterior, es decir, con el cielo nuboso y con leves precipitaciones. Tanto Pollinica como Lágrimas y Favores, las dos cofradías que salen por la mañana, decidieron retrasar su salida una hora para ver si mejoraba el tiempo. La cosa es que cuando la primera de ellas terminó echándose a la calle estaba lloviznando, y apenas media hora después apretó un poco más, pero eso no impidió que inexplicablemente siguiesen con su recorrido, eso sí, con la idea de alargarlo por Císter, Alcazabilla y Plaza de la Merced para no afectar a hermandades como Humildad, Dulce Nombre o Salutación; por su parte, Lágrimas y Favores mantuvo su recorrido con la citada hora de retraso, aunque bien pudo haberlo recortado para no apurar tanto en el cruce en calle Larios con Humildad y Paciencia, que, al igual que el resto de cofradías de la tarde, salió 20 minutos más tarde de la hora programada, tal y como habían pactado en el caso de que el tiempo se comportase como finalmente hizo. De esta última hermandad cabe destacar la restauración, un tanto agresiva, a la que ha sido sometida la Virgen de Dolores y Esperanza, pues ha cambiado bastante su rostro con respecto al que tenía hasta ahora. Humildad se vio sorprendida por un aguacero cuando bajaba por calle Victoria que parecía repetir la estampa de hace dos años, cuando se dieron media vuelta más o menos a esa altura, pero esta vez decidieron seguir y les salió bien la jugada, ya que el resto de la tarde y de la noche la lluvia no hizo acto de presencia. La cofradía del Huerto sigue mejorando su puesta en escena con el paso de los años, en especial su titular cristífero, que parece ya asentado con el acompañamiento de una agrupación musical. La Salud volvió a regalarnos grandes estampas en su recorrido de vuelta, a la que ha incorporado en los últimos años su paso por la estrecha calle Cañón tras su estación de penitencia en la Catedral. Muy bien también Dulce Nombre, en especial al pasar por delante de la casa hermandad de la Sangre, aunque si por algo fue noticia fue por el ataque de unos vándalos que en los días anteriores se dedicaron a tirar piedras y huevos al tinglado donde montan sus tronos. Salutación sacó por segundo año consecutivo a María Santísima del Patrocinio Reina de los Cielos, en cuyo trono ya se han advertido avances con respecto a la pasada Semana Santa. Finalmente, como viene siendo habitual en los últimos años, Prendimiento cerró la jornada modificando su regreso, pues, en vez de subir por Dos Aceras antes de llegar a calle Carrión, lo hizo por Frailes y Refino, de tal manera que, al pasar por delante de las vecinas casas hermandad de Sentencia y Gitanos, el trono del Señor fue levantado a pulso.
El Lunes Santo sí estuvo exento de la intranquilidad que provoca la lluvia, es más, por la tarde hizo cierto calor, aunque ya por la noche se notó el frío que se repetiría el resto de días. Crucifixión abrió la jornada desde el barrio de El Ejido, siendo la segunda vez que procesionaban a su Cristo en poco más de un mes, puesto que fue la imagen elegida para el tradicional Vía Crucis de la Agrupación de Cofradías del primer viernes de Cuaresma. Gitanos aporta ese toque diferente no solamente de este día, sino de toda la semana, tanto por la ausencia de capirotes en su cortejo (los nazarenos van con capillo) como por la presencia del pueblo gitano tras los dos titulares, si bien esto último no me canso de decir que es un gran fallo porque dificulta la buena coordinación entre la mecida del trono y el paso que marcan las marchas de los respectivos acompañamientos musicales, cuyas bandas se quedan bastante alejadas. Dolores del Puente volvió a dejar patente que cuenta con uno de los cortejos más ordenados, compactos y nutridos de toda la Semana Santa; por contra, cabe criticar su notable tardanza en llegar a Santo Domingo para encerrarse. Pasión es otra de esas cofradías que da gusto contemplar en la calle, y qué decir de su entrada en la Catedral, en especial de Nuestro Padre Jesús de la Pasión a los sones de su marcha 'Tras de Ti, Simón', un auténtico deleite. Estudiantes nos trajo la gran novedad del día, bastante acertada, y es que celebró su esperado acto en la Plaza del Obispo por la tarde en vez de por la noche tras abandonar el recorrido oficial para así contar con todo su cortejo nazareno, que sigue destacando por ser con diferencia la más numerosa de la semana, pero la verdad es que para el espectador se hace eterno tener que esperar a que pasen tantos y tantos penitentes. Algo parecido le pasa al Cautivo, como siempre el gran atractivo del día por las masas de gente que se agolpan alrededor del Señor de Málaga. Cabe destacar que tuvo que alargar su recorrido por Casapalma y Álamos para evitar pasar por Tejón y Rodríguez, ya que unos días antes se alertó de que en esta calle hay un enorme socavón en un edificio que se está reformando, lo que llevó a las autoridades a recomendar a las cofradías transitar por recorridos alternativos o, en su defecto, hacerlo sin público, una medida que afectó tanto al Cautivo como a otras diez o doce cofradías.
El Martes Santo ya es habitual comenzarlo viendo pasar a la cofradía del Rocío por la Cruz Verde y Carretería a primera hora de la tarde, este año con la novedad de la reciente restauración del Nazareno de los Pasos en el Monte Calvario. Hablar de las Penas es hablar de su paso por calle San Agustín, y más en mi caso, puesto que llevo presenciando ese momento desde 2007 de manera ininterrumpida (a excepción de 2011, cuando la hermandad se volvió al poco de iniciar la procesión por culpa de la lluvia). Por algo será que cada año me paso dos horas esperando en esta calle para ver al Cristo de la Agonía con su inseparable Banda de Cornetas y Tambores del Paso y la Esperanza, con mucha diferencia la mejor de la ciudad en su género. Por cierto, que el tradicional manto de flores de María Santísima de las Penas hizo referencia al 150 y 75 aniversario del patronazgo y de la coronación canónica, respectivamente, de la Virgen de la Victoria, un guiño a la patrona que se hizo extensivo en otras cofradías de otras tantas formas. De Nueva Esperanza sigue siendo admirable lo bien que aguanta su cortejo, empezando por los nazarenos y terminando por los hombres de trono, a pesar del extenso recorrido que tiene, siendo la Tribuna de los Pobres uno de los enclaves más reseñables. Lo mismo se puede decir de la Humillación, que si por algo destaca es por los numerosos pulsos que hace en diferentes puntos de su itinerario procesional, en ocasiones de manera excesiva e injustificada; de lo que no cabe duda es de que no se termina de comprender por qué sigue saliendo desde su casa hermandad en vez del interior de la iglesia de Santo Domingo cuando los tronos caben perfectamente por la puerta de la misma. La cofradía del Rescate mejora con los años, sobre todo desde que amplió sus tronos a ocho varales, lo que conlleva que sean mejor llevados y acompasados con la música, y también cabe reseñar su encierro, muy alegre y cuidado, y curiosamente la primera vez que lo presencio a pesar de vivir en la misma calle. Por último, Sentencia volvió a cerrar la jornada con la ya habitual petalada a la Virgen del Rosario en calle Cárcer, otro de esos momentos que intento no perderme cada Martes Santo.
Ya son cuatro los años que el Miércoles Santo es inaugurado por la hermandad de la Mediadora, y dos en los que procesiona con el Redentor del Mundo, una de las imágenes más impactantes de la jornada por representar una escena, la de cuando Jesús recibe la cruz en una postura contraria a la habitual, a la que poco a poco nos vamos acostumbrando. De Salesianos cabe destacar que por primera vez ha salido de su casa hermandad, recientemente terminada a falta de mínimos detalles; eso sí, no dejo de comprender por qué siguen apostando por el género de cornetas y tambores en vez de regresar a la banda de música que acompañaba al trono antaño. Fusionadas sacó a la calle el cortejo más largo de la Semana Santa con cuatro tronos (sin contar los de Lágrimas y Favores el Domingo de Ramos y la Vera Cruz el Jueves Santo), lo cual no quita que se aprecie unidad en las cuatro, aunque la sección que más llama la atención es la de Ánimas de Ciegos, cuyo titular va acompañado por la Brigada Paracaidista. El gran estreno del día, por no decir de toda la semana, fue el nuevo y mastodóntico trono de la Paloma, que, si bien guarda alguna que otra similitud con el antiguo, resulta todavía más vistoso, en parte porque está recién dorado. Este año sí, el Rico, que lucía túnica nueva, pudo liberar al preso cuando y donde corresponde, el Miércoles Santo en la Plaza del Obispo, después de que en 2017 se viese obligado a celebrar dicho acto semanas más tarde por no haber sido aceptada a tiempo ninguna de las propuestas que se hicieron en su momento. La Sangre presentó varias y pequeñas novedades, siendo la más comentada la de la corona de espinas que llevaba el Cristo, una estampa que al menos yo no recuerdo haber visto nunca. Por su parte, la Expiración dio buena muestra de la gran cofradía que es en todos los sentidos, tanto a nivel de patrimonio como de buen procesionar, en especial el trono del Cristo y su exquisita cruceta musical.
Tras mi ausencia del pasado año por estar en tierras jerezanas, volví a disfrutar del Jueves Santo de Málaga. Abrió la tarde Santa Cruz, hermandad discreta donde las haya, y buscando en la medida de lo posible pasar por calles recogidas para realzar la imagen de Nuestra Señora de los Dolores en su Amparo y Misericordia. La Cena se confirma como uno de los grandes reclamos del día, y más desde que el año pasado apostó por alargar su recorrido por Císter, Alcazabilla y Plaza de la Merced, lugares en los que nos regala bellísimas estampas y momentos inolvidables. Viñeros es otro cortejo que, estando enmarcado en una jornada con varias cofradías de gran renombre, aporta cierto recogimiento y seriedad con unos tronos no tan llamativos, como son el de carrete del Señor de Viñeros y el de Nuestra Señora del Traspaso y Soledad, que no lleva palio. Ver Mena se hace cada vez más complicado por el excesivo tirón que tiene la Legión, que por desgracia es para buena parte del público el elemento principal de la procesión en vez del verdadero protagonista, el Cristo de la Buena Muerte y Ánimas, porque luego la Virgen de la Soledad la verdad es que sí que se puede ver con más tranquilidad. Misericordia presentó como principal novedad el acompañamiento musical de la Banda de Cornetas y Tambores de Nuestro Padre Jesús Cautivo para 'El Chiquito', una medida acertada en lo que al género se refiere, aunque desentonan algunas marchas que se le tocaron durante el recorrido. También cabe referirse al apartado musical en el caso de Zamarrilla, concretamente en el Cristo de los Milagros, que lo hizo con una cruceta de banda de música muy apropiada y con cierto parecido al del Cristo de la Expiración, así como algunas mejoras en su trono, que a pesar de todo sigue sin dar la talla. La Esperanza volvió a reinar en la madrugada malagueña desde su imponente trono y bendiciendo a su paso el romero que fueron esparciendo hermanos de la archicofradía desde unos canastos al frente de los dos tramos del cortejo por segundo año consecutivo para quitar el camión que solía ir en cabeza de procesión, una idea plausible, pero por contra el romero que se tira realmente no merece la pena cogerlo porque es todo rama y madera, sin hojas ni flores; por su parte, el Nazareno del Paso, que no faltó a su cita de la bendición al pueblo tanto en la Plaza de la Constitución como en la Tribuna de los Pobres, estrenó una nueva túnica bordada. Por último, Vera Cruz sigue apostando por hacer el recorrido oficial cerrando la jornada, lo cual tiene su parte positiva (tiene más seguimiento que antaño), pero también su lado negativo, ya que ya no hace estación de penitencia en la Catedral y en buena parte del itinerario está contaminada por la música de las cofradías que están cerca de su cortejo, lo que le resta intimidad a una procesión totalmente diferente al resto.
El Viernes Santo también me lo perdí el pasado año por estar en Jerez, así que éste lo disfruté con más ganas si cabe a pesar de ser un día de luto. Dolores de San Juan es una de esas hermandades que cada año que pasa me gusta más: cortejo serio, silencio absoluto solo roto por capillas musicales y un patrimonio que ha dado un salto de calidad en los últimos tiempos con el trono del Cristo de la Redención y el manto bordado de la Virgen de los Dolores. Monte Calvario es otra que llama la atención porque el trono del misterio del Yacente de la Paz y la Unidad avanza en silencio cuando no se le está interpretando una marcha, lo que invita al recogimiento y a una mejor contemplación del grupo escultórico. Al igual que las dos cofradías precedentes, Descendimiento recorrió las naves catedralicias, aunque con los ya tradicionales parones que se generan por acceder al primer templo de manera consecutiva, un problema que no parece tener solución; cabe reseñar que la hermandad lo pasó mal a su paso por Cortina del Muelle y Molina Lario por culpa del fuerte viento que soplaba por la tarde y que a punto estuvo de echar a volar algunos enseres e incluso el manto de la Virgen y los ropajes de algunos de los personajes del trono del Cristo. El Traslado, en lo que se refiere al trono del misterio, sigue pecando de lo mismo año tras año, y es que pide a gritos una banda de música que le acompañe en vez de cornetas y tambores, y sigue llamando poderosamente la atención, para mal, las estridentes vestimentas de los seis personajes que acompañan al Señor. Esta hermandad y las siguientes de la jornada, se vieron sorprendidas a eso de las dos de la madrugada por unas leves lloviznas a pocos metros de sus respectivos encierros, pero por suerte la cosa no fue a mayores. La cofradía del Amor parece cobrar algo más de protagonismo en el Viernes Santo a pesar de que tener un recorrido bastante largo. Por su parte, la Piedad fue haciendo el silencio poco a poco en las calles con esa escena tan impactante de la Virgen con su hijo en sus brazos, un silencio que se hizo del todo absoluto al paso del catafalco del Sepulcro en cualquier calle, pero sobre todo impresionante en su salida con la Alcazaba de fondo con los últimos rayos de sol del día. Por último, Servitas apagó las luces de la ciudad para resaltar la imagen de María Santísima de los Dolores, acompañada únicamente por un tambor ronco y el rezo de los siete dolores, especialmente en calles angostas como la de Pozos Dulces.
El Domingo de Resurrección puso el broche final a una gran semana con la procesión del Resucitado. Como gran novedad, las dos secciones contaron con varias decenas de nazarenos propios, además del ya habitual acompañamiento de todas las cofradías de la Semana Santa con sus respectivos guiones: las del Domingo de Ramos, Lunes Santo y Martes Santo con el Santísimo Cristo Resucitado, que parece que esta vez sí será la última vez que procesione en su actual trono; y las del Miércoles, Jueves y Viernes Santo con María Santísima Reina de los Cielos. Poco a poco parece que esta procesión va cogiendo forma y empaque para atraer cada vez más a un público que se piensa mucho eso de acercarse al centro a ver solamente dos tronos después de unos días tan intensos.
Salvando los fenómenos meteorológicos que han entorpecido puntualmente a determinadas cofradías, especialmente con las precipitaciones del Domingo de Ramos, la Semana Santa de 2018 ha sido bastante exitosa, y también a nivel personal, puesto que he vuelto a disfrutar de toda la semana en Málaga, aunque eso ha implicado necesariamente no asistir ningún día a Jerez de la Frontera como ocurrió el año pasado, pero a buen seguro que volveré a disfrutar de su Semana Santa más pronto que tarde. Los datos que ha deparado esta semana a nivel personal también destacan a nivel positivo, puesto que he pasado algo más de 76 horas en la calle viendo procesiones, más que en los últimos años, y he hecho unas 4.000 fotografías que, como de costumbre, se verán reducidas en número cuando las revise y descarte las que no hayan salido tan bien como pretendía.
Ya toca mirar al año 2019, que quién sabe si será cuando definitivamente cambie el recorrido oficial, que está previsto que se inicie en la Plaza de la Constitución y termine en la Catedral, bien en su interior las que puedan acceder por el tamaño de sus tronos, para lo cual se habla de habilitar también una segunda puerta para evitar parones, o bien pasando por al lado las restantes. En cualquier caso, en menos de dos meses tenemos un gran evento cofrade como es el de la Procesión Magna de la Patrona, en la que las diez imágenes marianas de la ciudad coronadas canónicamente recorrerán las calles del centro histórico para conmemorar el 150 y el 75 aniversario del patronazgo y la coronación canónica de la Virgen de la Victoria; además, tras el verano habrá salidas extraordinarias de las cofradías de la Pollinica, Humildad y Traslado, por lo que la actividad cofrade no ha terminado todavía. Eso sí, para la próxima Semana Santa habrá que esperar algo más de un año, concretamente hasta el 14 de abril de 2019.